“¡Ay Patria Mía!” 
Esto decía La cantante Lolita Torres en su canción a Malvinas. 

La antigua frase bíblica de que “Al árbol lo conoceréis por sus frutos”, hoy tiene la vigencia y la contundencia del peso de una montaña. Nuestro país con un pueblo de ciudadanos honestos, que con su  trabajo diario abastecen  sus necesidades y luchan para lograr sus sueños, con los que construyen su destino y el actual  futuro de la patria, para ello depositan su fe y su confianza en políticos que prometen hacerse cargo de mejorar la vida, los que con sus promesas generan las esperanzas para lograr el apoyo de las mayorías.  
Hace tiempo que generaciones de ciudadanos se han esforzado en construir futuro con esas promesas pocas veces cumplidas, vemos como esas promesas fueron frustradas con el solo propósito de beneficiar a unos pocos, que asiéndose dueños de la tierra, las finanzas y los recursos de nuestros territorios, los distribuyen y dilapidan entre los de su clase y sus propios socios y beneficiarios, para el lucro y beneficio de empresas extranjeras y multinacionales.
Ayer fueron los bosques de Quebracho, Algarrobos y toda madera útil para los fines comerciales, hoy el desmonte y la quema de bosques naturales para implantar el monocultivo de la soja arruinando la fertilidad del suelo, la entrega a la navegación de ríos interiores como el Paraná para el contrabando y evasión de miles de millones de Dólares en puertos privados en manos de empresas extranjeras. Petróleo, gas, litio, mármoles, oro y otros minerales, granos y cereales. 
Y todo eso por personajes que labrando su propia fortuna, nos endeudan a todos, asciéndanos pagar con nuestras precariedades y el hambre de los más humildes y desposeídos la defensa y consolidación de sus ganancias y privilegios.

 

Autor:

Eduardo José Lagilla

 

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“¡Ay Patria Mía!” 
Esto decía La cantante Lolita Torres en su canción a Malvinas. 

La antigua frase bíblica de que “Al árbol lo conoceréis por sus frutos”, hoy tiene la vigencia y la contundencia del peso de una montaña. Nuestro país con un pueblo de ciudadanos honestos, que con su  trabajo diario abastecen  sus necesidades y luchan para lograr sus sueños, con los que construyen su destino y el actual  futuro de la patria, para ello depositan su fe y su confianza en políticos que prometen hacerse cargo de mejorar la vida, los que con sus promesas generan las esperanzas para lograr el apoyo de las mayorías.  
Hace tiempo que generaciones de ciudadanos se han esforzado en construir futuro con esas promesas pocas veces cumplidas, vemos como esas promesas fueron frustradas con el solo propósito de beneficiar a unos pocos, que asiéndose dueños de la tierra, las finanzas y los recursos de nuestros territorios, los distribuyen y dilapidan entre los de su clase y sus propios socios y beneficiarios, para el lucro y beneficio de empresas extranjeras y multinacionales.
Ayer fueron los bosques de Quebracho, Algarrobos y toda madera útil para los fines comerciales, hoy el desmonte y la quema de bosques naturales para implantar el monocultivo de la soja arruinando la fertilidad del suelo, la entrega a la navegación de ríos interiores como el Paraná para el contrabando y evasión de miles de millones de Dólares en puertos privados en manos de empresas extranjeras. Petróleo, gas, litio, mármoles, oro y otros minerales, granos y cereales. 
Y todo eso por personajes que labrando su propia fortuna, nos endeudan a todos, asciéndanos pagar con nuestras precariedades y el hambre de los más humildes y desposeídos la defensa y consolidación de sus ganancias y privilegios.

 

Autor:

Eduardo José Lagilla