Ernesto Heurtley es un poeta a secas —universal—, con todo lo que ello implica, pero sabe muy bien que es un poeta latinoamericano y argentino, y que es porteño. No se escapa, como tal, de su espiritualidad latinoamericana. “Crecí al ritmo de las esquinas y los tangos de mi ciudad, pero emocionándome extrañamente con acordes de una tierra ajena y desconocida —pero también mía— que nacía en la avenida General Paz y se imponía en mi alma con una potencia arrolladora. Ser, no siendo”. En su poesía cabe la soledad, la escasa épica, y la grandeza de las grandes ciudades, tanto como el espíritu estepario de la Pampa Húmeda, la prepotencia del Paraná, y el laconismo que contagia el paisaje de nuestras montañas. Conoce como nadie la esencia de la literatura argentina, trágica y melancólica, hecha por hombres que no buscaron la belleza sino, como él, la verdad. También desdeña, con una 
como un buen negocio de las minorías dueñas del mundo. 
Para Heurtley, la búsqueda de la verdad tiene connotaciones de conmoción existencial, y construye su poesía, tanto como su narrativa, con el sonido de los destierros —externos e internos—, la soledad y el sentido fatalista de la vida, apoyado en un profundo escepticismo. 
Desde sus primeros poemarios demostró que maneja el ritmo de las palabras como un músico, y que ha buscado con enjundia, su lenguaje. Lo encontró en el mesurado poder de síntesis de sus primeros poemas de adolescente, y en los últimos, en los que aparece una búsqueda artesanal de la palabra precisa. En ambos casos se subordinó a la desmesura, y a la potencia presente en toda su obra. En este primer tomo, parte de su obra poética coincide con su adolescencia y primera juventud, y con los momentos más trágicos y difíciles que vivió nuestro país. 

 

 Autor:

Ernesto Heurtley

Ernesto Heurtley nació en la ciudad de Buenos Aires en 1950. Estudió Historia del Arte, dibujo, pintura, grabado y escultura y se dedicó durante muchos años a su tarea de artista plástico y a escribir narrativa y poesía. Trabajó en las Universidades de Buenos Aires y Río IV, y fue docente, litografista, imprentero, gremialista, gestor cultural, ase-sor en Educación Artística, muralista, vendedor ambulante por pueblos del NOA, programador radial de música clásica, fundidor y, siempre, militante político. 
Habitó en varias ciudades del Conurbano Bonaerense y en muchos barrios de su ciudad, la que encontramos en casi todos sus textos, pese a que la abandonó, como residencia, a fines de 1995, para mudarse a La Plata. Sostiene que puede escribir sobre Buenos Aires porque no convive con ella.  

Obra poética 1965 / 1999

$22.99 USD
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Ernesto Heurtley es un poeta a secas —universal—, con todo lo que ello implica, pero sabe muy bien que es un poeta latinoamericano y argentino, y que es porteño. No se escapa, como tal, de su espiritualidad latinoamericana. “Crecí al ritmo de las esquinas y los tangos de mi ciudad, pero emocionándome extrañamente con acordes de una tierra ajena y desconocida —pero también mía— que nacía en la avenida General Paz y se imponía en mi alma con una potencia arrolladora. Ser, no siendo”. En su poesía cabe la soledad, la escasa épica, y la grandeza de las grandes ciudades, tanto como el espíritu estepario de la Pampa Húmeda, la prepotencia del Paraná, y el laconismo que contagia el paisaje de nuestras montañas. Conoce como nadie la esencia de la literatura argentina, trágica y melancólica, hecha por hombres que no buscaron la belleza sino, como él, la verdad. También desdeña, con una 
como un buen negocio de las minorías dueñas del mundo. 
Para Heurtley, la búsqueda de la verdad tiene connotaciones de conmoción existencial, y construye su poesía, tanto como su narrativa, con el sonido de los destierros —externos e internos—, la soledad y el sentido fatalista de la vida, apoyado en un profundo escepticismo. 
Desde sus primeros poemarios demostró que maneja el ritmo de las palabras como un músico, y que ha buscado con enjundia, su lenguaje. Lo encontró en el mesurado poder de síntesis de sus primeros poemas de adolescente, y en los últimos, en los que aparece una búsqueda artesanal de la palabra precisa. En ambos casos se subordinó a la desmesura, y a la potencia presente en toda su obra. En este primer tomo, parte de su obra poética coincide con su adolescencia y primera juventud, y con los momentos más trágicos y difíciles que vivió nuestro país. 

 

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Ernesto Heurtley

Ernesto Heurtley nació en la ciudad de Buenos Aires en 1950. Estudió Historia del Arte, dibujo, pintura, grabado y escultura y se dedicó durante muchos años a su tarea de artista plástico y a escribir narrativa y poesía. Trabajó en las Universidades de Buenos Aires y Río IV, y fue docente, litografista, imprentero, gremialista, gestor cultural, ase-sor en Educación Artística, muralista, vendedor ambulante por pueblos del NOA, programador radial de música clásica, fundidor y, siempre, militante político. 
Habitó en varias ciudades del Conurbano Bonaerense y en muchos barrios de su ciudad, la que encontramos en casi todos sus textos, pese a que la abandonó, como residencia, a fines de 1995, para mudarse a La Plata. Sostiene que puede escribir sobre Buenos Aires porque no convive con ella.