Mi querida abuela Emilia me contaba historias, muchas historias ficcionales o reales. Las reales portaban un velo misterioso, otorgando al relato sensaciones ambiguas, que las emparentaban con el surrealismo.

Llegó un tiempo en que ella ya no podía disuadir mis olvidos y muchas de sus narraciones quedaron truncas para siempre.

Fue entonces cuando me pregunté: ¿Por qué no hice más preguntas? ¿Por qué no presté más atención a sus historias? ¿Por qué sé tan poco de mis raíces?

Siento como si en mi identidad hubiera ontológicos agujeros negros. Hay mosaicos perdidos en el fragor del vivir el instante y pujar al futuro.

En afán de salvar a mis nietas del desierto del olvido, de las ausencias totales, plasmó estos pocos mosaicos, otrora de arcilla blanda, que fueron calcinados en la fragua de la vida y en la virtud de la emoción profunda.

 

Autor:

Victoria Agell

Nacida en la ciudad pensada, La Plata, en el año en que terminó la segunda guerra mundial. En el laberinto de su vida tuvo una educación fragmentada y tardía. Su inclinación vocacional se definió muy tempranamente por las artes plásticas  y la escritura.  

Es técnica Escenógrafa egresada  de la Escuela de Teatro de La Plata, con incursiones en el Teatro Independiente de la misma ciudad.

Cursó los talleres en la facultad de Bellas Artes, en su especialidad de la carrera de Grabado y Arte Impreso. Obtuvo un primer premio en el año 2003, otorgado por la Asociación de Artistas Plásticos, con una xilografía titulada “Un Lugar”, en donde la modelo es la nieta menor, jugando en su primer año y medio de vida.

          Realiza desde hace muchos años,  distintos  cursos en la facultad para adultos mayores de Extensión Universitaria: Pepam. Allí incursionó en Pintura; Historia del Arte; Edificios Arquitectónicos  de La Plata; Literatura Dramática, Lírica y Narrativa.

          Su vocación por las letras se inicia a la corta edad de  diez años, incentivada por la lectura del poema de Juana de Ibarbouru “La Higuera”. En el año 2018, desde un curso de Edición dictado en el  Pepam, pudo editar un libro de literatura dramática, titulado “La Huella de lo que nunca fue”.

          En el presente trabajo, “Musitando utopías”, ha recopilado algunas de sus anécdotas infantiles, con el propósito de dejar un testimonio familiar. 

Musitando Utopías

€6,52
Musitando Utopías €6,52

Mi querida abuela Emilia me contaba historias, muchas historias ficcionales o reales. Las reales portaban un velo misterioso, otorgando al relato sensaciones ambiguas, que las emparentaban con el surrealismo.

Llegó un tiempo en que ella ya no podía disuadir mis olvidos y muchas de sus narraciones quedaron truncas para siempre.

Fue entonces cuando me pregunté: ¿Por qué no hice más preguntas? ¿Por qué no presté más atención a sus historias? ¿Por qué sé tan poco de mis raíces?

Siento como si en mi identidad hubiera ontológicos agujeros negros. Hay mosaicos perdidos en el fragor del vivir el instante y pujar al futuro.

En afán de salvar a mis nietas del desierto del olvido, de las ausencias totales, plasmó estos pocos mosaicos, otrora de arcilla blanda, que fueron calcinados en la fragua de la vida y en la virtud de la emoción profunda.

 

Autor:

Victoria Agell

Nacida en la ciudad pensada, La Plata, en el año en que terminó la segunda guerra mundial. En el laberinto de su vida tuvo una educación fragmentada y tardía. Su inclinación vocacional se definió muy tempranamente por las artes plásticas  y la escritura.  

Es técnica Escenógrafa egresada  de la Escuela de Teatro de La Plata, con incursiones en el Teatro Independiente de la misma ciudad.

Cursó los talleres en la facultad de Bellas Artes, en su especialidad de la carrera de Grabado y Arte Impreso. Obtuvo un primer premio en el año 2003, otorgado por la Asociación de Artistas Plásticos, con una xilografía titulada “Un Lugar”, en donde la modelo es la nieta menor, jugando en su primer año y medio de vida.

          Realiza desde hace muchos años,  distintos  cursos en la facultad para adultos mayores de Extensión Universitaria: Pepam. Allí incursionó en Pintura; Historia del Arte; Edificios Arquitectónicos  de La Plata; Literatura Dramática, Lírica y Narrativa.

          Su vocación por las letras se inicia a la corta edad de  diez años, incentivada por la lectura del poema de Juana de Ibarbouru “La Higuera”. En el año 2018, desde un curso de Edición dictado en el  Pepam, pudo editar un libro de literatura dramática, titulado “La Huella de lo que nunca fue”.

          En el presente trabajo, “Musitando utopías”, ha recopilado algunas de sus anécdotas infantiles, con el propósito de dejar un testimonio familiar.